...lleno de obstáculos. Pero la mayoría de esos obstáculos, están en nosotros mismos.

Es difícil alcanzar una paz interior real y duradera. Moverse, no siempre es avanzar hacia una meta.

La vida es movimiento, se suele decir..., más hay quienes prefieren verla pasar sin inmiscuirse o comprometerse.

Algunos tienen tanto miedo a la muerte que no viven siquiera.


Hay quienes están llenos de esperanza, una esperanza que a veces demora en llegar...
Frecuentemente, estamos dando tumbos, hasta que chocamos con algo...,

y nos detenemos..., un instante..., o para siempre.

No obstante, no siempre sabemos apreciar en su justa medida

ese constante cambio que tiene nuestra vida, y la de los seres que nos rodean.

Los chinos dicen: A veces es mejor quedarse quieto. La Quietud es una ciencia para ellos, porque aunque el movimiento, es el que rige el mundo; es un arte, saber cuando uno debe detenerse

y quedarse quieto para salvar un peligro. Cuando el peligro es acosante, es menester moverse; cuando el peligro es irremediable, detenerse, retroceder.

Pero la cuestión, es darse cuenta de lo que nos conviene en un momento o en otro,

cuando "proseguir" y cuando "parar".

Con la felicidad pasa algo parecido: Podemos alcanzarla en determinada ocasión, pero pronto se escapa.

Y aunque volvamos atrás, ya no será lo
mismo. De todas maneras, la felicidad está en constante movimiento, y nosotros con ella.

Saber cuando debemos quedarnos quietos para ser felices, al menos por un tiempo es no obstante, instintivo.

Pero no todos tenemos esa intuición desarrollada.
